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AUTORA

Ariadna Santana

Ariadna Santana

Mi nombre es Ariadna, aunque casi todo el mundo me llama Ari. Soy Canaria, diseñadora web y fundadora de Llum Coworking

Más sobre mí

Consejos para librarte del burnout

Seguro que al leer el título habrás pensado algo como “ya está la señorita Llum soltándonos la chapa con una palabreja de emprendedores”. Pues te equivocas, porque te voy a dar la chapa, sí, pero esta palabra es cada vez más frecuente en todo el ámbito laboral. Lamentablemente, el estrés se ha convertido en la principal enfermedad en el mundo desarrollado. De hecho, coincidiendo con la pandemia, el consumo de ansiolíticos ha alcanzado cotas nunca vistas.

Pero hoy te voy a hablar de una afección que va más allá del estrés convencional. Me refiero al síndrome del trabajador quemado o burnout, una vertiente más específica que se ha extendido entre los trabajadores, principalmente de ámbito vocacional.

Este segmento afecta a perfiles como sanitarios, profesores y, por supuesto, empresarios y autónomos. Los motivos suelen ser cargas excesivas de trabajo, ausencia de apoyo en sus labores, falta de descanso, responsabilidades que van más allá de su cometido profesional, preocupaciones fiscales, etc. Todo esto desemboca en un estrés continuado que, en algunos casos, suele terminar con bloqueos mentales y descenso masivo del rendimiento. Vamos, para que lo entiendas, es lo mismo que le pasa a un huevo cuando lo metes en el microondas. Si no tenemos cuidado, podemos llegar a explotar…y ponerse a limpiar luego es un coñazo.

Tal vez ahora te alegres de que te de la paliza otra vez. Hoy en el blog de Llum Coworking te vamos a presentar algunas pautas para que no caigas en el burnout.

No trabajes en soledad

Vamos a empezar barriendo para casa, pero es una realidad. Trabajar en soledad quema a cualquier persona. Todos necesitamos sentirnos acompañados, compartir opiniones, pedir consejo o participar en proyectos en equipo. Al encerrarnos en una habitación, estamos dando pie a nuestro cerebro a que no frene su actividad, incluso aunque nos forcemos a tomar pausa, ya que será más difícil desconectar ante la falta de incentivos externos. Centrar nuestra actividad en un lugar en el que conectemos con otros trabajadores se antoja clave para evitar ese ahogamiento social. Y oye, ya que estás por aquí, Llum Coworking te puede echar un cable (guiño, guiño).

Llega solo hasta donde puedas

Parece una obviedad, pero casi nunca cumplimos con esto, ni por cuenta propia, ni por cuenta ajena. A la sociedad del progreso la podríamos redefinir como la sociedad del suicidio y es que, por desgracia, para muchas personas el mundo laboral es una carrera por la competitividad.

Expresiones como “no te digo lo bueno, que ya lo sabes”, o “este mes has facturado un 1% menos y tienes que mejorar” o “la competencia me lo da más barato”, se han establecido como dogmas habituales, cuando, si las analizamos desde un punto de vista emocional, son bombas.

No señoritos, lo bueno hay que decirlo, no siempre se puede crecer y no siempre se puede llegar ni en precio, ni en capacidades a lo que ofrecen otros. Por tanto, subráyatelo con rotulador “amarillo Llum”: la vida es mucho más que trabajar y cada uno llega donde puede. No serás ni mejor ni peor que el de al lado si no haces lo mismo que él. ¿Cómo saber si has caído en ese error? Fácil, si esta competitividad te está quitando horas de sueño, de risas y de cervezas, te has pasado de la raya.

Sé normal

Siguiendo la línea del consejo anterior, te invito a ser normal en un mundo donde, paradójicamente, se nos invita a ser diferentes y eso nos hace iguales a los demás. Que no, que seguir esas pautas de aspirantes a ejecutivos solo nos lleva al desastre total. Para sobrevivir en el mundo laboral no te hace falta llenarte de términos en inglés ininteligibles, llevar gafas de pasta ni vestir como si fueras a “Tu casa es la mía” de lunes a viernes.

No te hagas líos tronc@, hoy en día hay dos tipos de personas, las que son felices y las que aparentan serlo. Quítate presiones y fíjate en la gente que realmente es feliz. Si nos dedicamos a cumplir todas las reglas y clichés sociales que se plantean alrededor del mundo laboral, nos condenamos a tener el estrés disparado. Un truco: según los estudios, las personas más frustradas socialmente, son las que más publican fotografías en redes sociales anunciando lo felices e interesantes que son.

El trabajo no es tu vida

Y para concluir te cuento un secreto que tal vez ya conozcas: tu vida empieza cuando terminas de trabajar. Por mucha vocación que tengas, vivir con la mente puesta en el trabajo es sinónimo de hostia fracaso en el resto de las facetas de tu vida.

Es muy difícil disfrutar del ocio, de los amigos, del deporte o la pareja si no logramos bajar la verja mental de nuestro empleo, sea el que sea. Que nunca se te olvide, el sentido básico del trabajo, incluso desde que Jordi Hurtado era joven, siempre ha sido el de ganar pasta para conseguir otras cosas y no al revés. Asique ya sabes, en cuanto mandes ese último email, desconecta, sal a ver mundo y libérate del estrés para no caer en el temido burnout.

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